Estamos acostumbrados a discutir sobre el color de determinados artículos y lo curioso es que ninguno de nosotros vemos los colores de la misma forma, nos extrañamos y recalcamos que algo es rojo en vez de rosa, obviando ese matiz importante. No sólo depende de lo que yo vea, sino también de mi umbral sobre lo que yo considere rojo o rosa, al igual que con el sabor, existe una parte subjetiva del color. Depende también de mi cultura o de la riqueza léxica que uno tenga para definir las diferentes gamas cromáticas, así una persona diría que algo es rosa (sin tener en cuenta los diferentes matices) y otra tendría la capacidad de concretar si se trata de rosa fucsia, rosa coral, rosa malva, rosa francés o rosa viejo. Estaríamos hablando, tal y como se menciona en el artículo, de los “sabores” de los coloridos, al igual que con el vino, no basta con decir que un objeto es rosa, sino que se trata de un color más complejo al que tengo la necesidad de definir como rosa fucsia.
La
lectura del artículo me ha llevado a querer indagar más sobre la
psicología de los colores. Eva Heller, psicóloga, socióloga y
experta en teoría del color realizó una investigación de los
colores más y menos apreciados por la gente, que demostraba que la
asociación entre colores y sentimientos no es accidental y que se
debe a experiencias universales y no a cuestiones de gusto. Su
estudio concluye que entre los colores más apreciados se encuentra
el azul y el verde, y entre los que menos, el marrón y el rosa. A la
hora de definir cada color, el azul se relaciona con la excelencia,
se considera que es un color frío y tranquilizante, y es el más
nombrado para la simpatía, armonía, amistad y confianza. También
está asociado a lo masculino, la inteligencia y la ciencia. Es
interesante ver también los colores psicológicos opuestos
planteados por Eva Heller como son el rojo-azul, el rojo-blanco, el
azul-marrón o el verde-violeta. Pero hay que tener en cuenta que
este estudio se hizo en Alemania y no se puede extrapolar a nivel
mundial, ya que los significados al igual que el número de colores
son algo cultural, por tanto, los resultados dependerán del lugar en
el que se realicen las encuestas. Así, el color amarillo en Francia
se relaciona con los celos, en China con lo sagrado, en Grecia con la
tristeza, en Japón con la felicidad y en la India es el color del
luto.
Una
actividad que podemos realizar con los niños en clase para
enseñarles que se pueden expresar muchas cosas con los colores
podría ser el hacerles preguntas que le hagan reflexionar acerca de
los colores como símbolo, como por ejemplo, ¿de qué color
pintaríamos la paz?, ¿y la alegría?, ¿la pereza?, ¿la tristeza?,
¿la sed?, ¿de qué color es la camiseta del equipo que más te
gusta?, o ¿de qué color nos pintaríamos para explicar cómo
somos?.
Tras analizar todo lo
que se explica en el artículo acerca del Triangulo de Pascal, es
curioso como a pesar de la parte subjetiva y psicológica del color a
la que ya he hecho mención, todo se puede reducir a las matemáticas,
y éstas nos pueden servir para explicar y entender la combinatoria
cromática. A continuación, explico una actividad que se puede
realizar para introducir los colores secundarios, apta para niños
que estén familiarizados con los primarios. Cada niño tiene que
dibujar un cuadrado con rotulador negro en un folio y dividirlo en 3
líneas horizontales y 3 verticales. Con rotuladores de colores
básicos, tienen que pintar los espacios de la primera línea y de la
primera columna, dejando el cuadrado inicial vacío y el último
cuadrado de la primera columna también, ya que éste último
representa el color blanco. Una vez listos los cuadrados, se les deja
a los niños témperas para que combinen los colores primarios que
han dibujado con rotulador:
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